Era ella. Rob imaginó que no podría asistir, seguro que por eso llamaba. Con miedo respondió al teléfono, pero su cara tornó en una dulce sonrisa cuando Jaddy le pidió que fuese a casa a buscarla. Por lo visto Jaddy se había entretenido en ayudar a su hermano en el negocio, y había llegado tarde a casa, y en vez de hacerle esperar, mientras se daba una ducha rápida mandó a Rob para su casa.

Rob estaba bastante nervioso, ni siquiera había besado nunca antes a una chica, y eso de ir a casa de una casi desconocida mayor que él y con un cuerpo de escándalo le había bombear sangre con más fuerza que nunca.

Llamó tímidamente a la puerta, y al cabo de 10 segundos que parecieron eternos, Jaddy abrió la puerta. Estaba bellísima, dudo que a Rob algún día se le olvide la cara de aquella muchacha. Tenia el pelo rizado, húmedo, de haber salido de la ducha. Vestía tan solo una camiseta y un tanga negro. La camiseta se la pegaba a la piel, todavía húmeda. Una fuerte sonrisa, y unos ojos brillantes, dieron la bienvenida a Rob, que le costaba articular palabra. Ella le llevó a su dormitorio, mientras le dijo que esperase, que iba a a por algo de beber.

Rob empezó a pensar si Dios le estaba premiando o si la suerte le estaba empezando a venir toda de golpe. No era muy normal ser buena persona y darlo todo durante 22 años, y no obtener fruto ninguno, y tan solo, por estar un día en la bolera a una hora determinada, tuviese tan excelso premio.

De repente apareció Jaddy con los refrescos, los cuales dejó en su mesilla y comenzó a quitarle la ropa a Rob. Rob no estaba preparado para aquello, pero prefirió no oponerse al destino. Bastantes años llevaba él deseando ese momento, máxime con una mujer tan bella, como para estropearlo por querer seguir una serie de leyes morales. Simplemente se limitó a disfrutar. Hicieron el amor apasionadamente durante horas. Fue un acto tierno, dulce, a la vez que pasional. Parecía que los cuerpos se conocían de toda la vida, cabalgaron juntos hasta el nirvana sexual, y cayeron derrotados en el suelo de la habitación.

Sin poder explicar como pasó aquello, Rob se despidió de Jaddy con un tierno beso, sin hablar tan siquiera. Anduvo alucinando unos cuantos días por aquel hecho extraño. No daba crédito a lo que le había pasado, pero se alegró de que hubiese sucedido.

Sin embargo nunca más volvió a saber de Jaddy, pero os puedo decir de buena tinta que sé que todavía la anda buscando, aunque solo sea para repetir esa comunión sexual y de cariño que tuvieron durante una noche inolvidable.
Ese hecho hizo un poquito más hombre a Rob. Y es que, aunque a mis ojos parece una bobada, el ser humano suele tener más confianza en si mismo si con el sexo opuesto tiene gancho. Una persona que nunca ha salido con ninguna chica, o nunca ha tenido el mas mínimo affaire, se infravalora y se cree peor o inferior a los demás. Yo no lo creo, pero eso le pasaba a Rob.

Afortunadamente, Rob pasó por aquello y recuperó esa confianza y motivación de la que carecía. Lo que le hizo terminar brillantemente sus estudios y encontrar su primer trabajo remunerado. Quizás esa sea otra de las obsesiones que tiene la juventud. A parte de servir como hombre, no ser un parásito y empezar a ganar dinero para tarde o temprano emanciparse. A Rob le estaba viniendo todo de golpe, y prefirió disfrutar del momento y tampoco atormentarse con preguntas como ¿por qué así? ¿por qué de esta forma? Simplemente se limitó a vivir lo que le venía, y créanme que fue lo mejor…

Sin embargo algo le faltaba a Rob. Era feliz con sus amigos, tenía un trabajo, con los padres nunca tuvo problemas, pero quizás le faltaba la presencia de una compañera sentimental, que estuviese allí siempre como había estado su amigo Ernesto, pero también que le diese cosas que Ernie no podía darle. El quería encontrar ese amor que nunca tuvo, tampoco lo busco con mucho ahínco pero si que notaba esa necesidad.

Después de probar en discotecas, a las que nunca había ido, y tener unos escarceos con el alcohol, conoció a varias chicas con las que no pasó del rollo discotequero. Eso no le llenaba. El quería una chica a la que abrazar, besar, pero sobretodo a la que amar, y con la que compartir su vida.

Al verano siguiente, se fue de vacaciones a Asturias, a pasar unos días alejado de todo, donde pudiera reflexionar sin toparse con la rutina. Allí recibió un sms en su móvil, un amigo le avisaba que había visto a Jaddy en un bar de Salamanca, y que estaba preciosa.

Ese mismo día, embargado por la emoción, Rob cogió un tren con destino Salamanca. Quizás Jaddy fuese la mujer de su vida, la que le descubrió el maravilloso mundo del amor. Igual aún, 2 años después, estaría libre, y podrían intentar algo. Se pasó todo el viaje pensando como sería el reencuentro, si es que la volvía a ver algún día.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por una joven que subió a mitad de trayecto: Verónica. Verónica tenía la misma edad que Rob. Como por los trabajos que tuvo Rob, no le costaba nada de nada mantener una conversación (es más, le molestaba mucho eso de estar en una habitación o compartimiento con alguien, y no hablar nada) enseguida empezó a dar conversación a Verónica.

Físicamente la verdad es que no le atraía. Era una morena muy simpática de pechos terriblemente apetecibles, pero no desató en él la llama pasional como hizo Jaddy. Sin embargo, parecía una persona más profunda. Volvió a tener esa sensación de conocer a Verónica de toda la vida, como si en otra vida hubiesen sido hermanos, matrimonio o a saber qué.

También destacó mucho que en apenas dos horas de viaje, hablaron de casi todos los temas, y le asustó un poco el ver como coincidían en casi todo. Los mismos gustos (y los no gustos!!) en la comida, en el actores, en colores, en música…

Al llegar a Salamanca, se dieron los teléfonos y quedaron para otro día. En una semana quedaron hasta 5 veces, hasta que sucedió lo inevitable. Cayeron enamorados el uno del otro en muy poquito tiempo, y vivieron una aventura de amor como no se recuerda en Salamanca.

No podían vivir el uno sin el otro ni un solo minuto. No había día que no se viesen, se llamasen o mantuvieran charlas por sms. 5 años duró la relación de amor más sincera que mis ojos han podido ver. Una lástima que como todo lo bueno, se acabe.

Ella se trasladó por su trabajo, a Barcelona, cosa que a Rob le rompió el corazón. Sin embargo luchó mucho por que el amor venciese esa terrible barrera que es la soledad de la distancia, pero resultó en vano. Ella al principio estaba también muy disgustada, pero siempre tuvo claro que antes era el triunfo profesional que personal, así que no dejó el trabajo por su amor con Rob. Ella conoció allí a un barcelonés y se cree que en la actualidad están felizmente casados. No tardó en olvidar a Rob.

Rob sin embargo, aún no la ha olvidado. Muchas noches sueña con ella, preguntándose por qué no pudo acabar bien esa historia de amor. También le asaltan dudas de porqué la vida le da cuando menos se lo espera, y cuando todo va bien y el se esfuerza en que vayan bien las cosas, todo se acaba de un plumazo.

Siguiendo la teoría del caos que Rob tanto defendía, optó por romper con la vida actual y empezar otra. Sus 5 años de noviazgo con Verónica, le hicieron tener la confianza y la seguridad al máximo. De hecho, durante esos 5 años, solo su verdadero amor por Verónica le impidió salir con muchas chicas. Desde luego fue su mejor época, con novia formal y muchas chicas preciosas suspirando por él. Rob como siempre hacía, se quedó con la parte buena, y es que ahora estaría libre, libre de sufrimientos y libre para hacer lo que le viniese en gana.

Encontró trabajo en una tienda de electrodomésticos, y allí comenzó una nueva vida. Nuevos jefes, nueva casa, nuevos compañeros… todo le estaba ayudando a olvidar a Verónica, incluso Jaddy alguna que otra vez, se aparecía en sueños animándole un poco la noche.
 

(...Continuará)