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Un buen día, entró a la
tienda una vieja amiga, a la que creyó haber perdido la pista, y en seguida
quedaron para después del trabajo tomar algo. Hablando un poco de cómo iba
la vida y del tiempo que hacía que no se veían, se emplazaron para el sábado
tomar algo con más calma.
Ella fue con unas amigas, y el con un par de amigos del curro. Vio a una
chica y en ese momento comprendió lo que era un flechazo. El flechazo se
acentuó cuando la amiga de Rob se la presentó, se llamaba Mar. Era una de
las chicas que iba con ella!! Genial!! pensó Rob. Sin dudarlo ni un momento
Rob empezó a ser egoísta, no se preocupó ni por su amiga ni por sus amigos,
y fue directo a por Mar.
Hablando durante toda la noche, descubrió con asombro que Mar estudió con el
Matemáticas, y que era aquella joven chica desaliñada que se sentaba en
última fila, pero se acordaba de ella. Y ella de él.
Pasó el tiempo y estuvieron sin verse bastante, pero no había noche en que
Rob no pensara en ella. Rob no era enamoradizo aunque lo pueda parecer. En
apenas 30 años había habido 3 mujeres en toda su vida, sin embargo cuando
Rob sentía amor, se calaba hasta los huesos. Cada día que pasaba sin verla,
se convertía en mas ansia por verla, por sentirla, esas ganas de besarla y
sentirla suya.
El 13 de octubre, cuando apenas se acordaba ya de Mar, y la daba por
perdida, ésta le llamo por teléfono. Rob se quedó de piedra cuando ésta le
felicitó por su cumpleaños, ya que pensaba que no la volvería a ver, y sin
embargo no solo si que volvió a saber de ella, sino que se acordó de su
cumpleaños. Eso marcó bastante a Rob, el cual hizo todo lo posible por
volver a ver a Mar. Y así fue.
Después de hablar con Mar y agradecerla la felicitación, quedaron a tomar
algo para celebrarlo, una cerveza en el bar donde Rob desayunaba antes de
entrar al trabajo. Rob la ocultó sus sentimientos, pero no dejaba de mirarla
con una mirada de pasión rara vez vista en un ser humano. Después de unos 15
minutos breves, Rob la llevó a su casa y se despidieron.
Justo cuando Rob aparcaba el coche en el garaje de su casa, algo parecido a
un móvil sonaba en su interior. Rob buscó en la guantera y vio un móvil
rojo, que sonaba sin parar. Lo descolgó y cual fue su sorpresa que se
trataba de Mar. Le dijo que le llamaba desde el fijo, que ese teléfono era
suyo, que se lo había dejado en el coche, que si no le importaba quedar
mañana otra vez a tomar algo, que esta vez pagaba ella, y así le devolvía el
móvil, que era indispensable para su trabajo.
Rob con gran felicidad por tener otra oportunidad para ver a Mar, durmió muy
bien aquella noche. A la mañana siguiente, se miró en el espejo, y se dio
cuenta, como Neo cuando descubre su poder en Matrix, que es el elegido; y
que ha llegado el momento de perderle el miedo a todo y que la vida es un
juego. Si tienes miedo al fracaso, nunca sabrás saborear una victoria, así
que mejor saber perder, y así el día que ganes lo podrás celebrar
entusiasmado por todo lo alto.
Con esa idea fue Rob al mismo bar nuevamente y allí estaba Mar. Una bella
melena castaña acariciaba su moreno rostro. Sus ojos sinceros miraban a Rob
desde el la otra punta del bar, y la dulce sonrisa que esbozó dejó al
descubierto una perfecta dentadura cual perlas sensuales. Rob no se anduvo
con rodeos, y cuando ésta le preguntó que qué tal iba todo, le dijo lo que
sentía por ella. Fueron palabras muy bonitas, las cuales apenas puedo
recordar, pero la dejó claro a Mar que era la única chica que le había dado
fuerzas y ganas para rehacer su vida y olvidar a Verónica.
Ella se quedó ilusionada a la par que triste. Por lo visto Rob había sido
siempre el amor platónico de Mar, ella no le quitaba ojo en clase, pero el
nunca tuvo una mirada de complicidad ni una sola palabra amable para ella.
Sin embargo, cuando Mar oía esas palabras que años atrás la hubiesen
convertido la chica más feliz de Salamanca, ahora solo la traían amargura.
Amargura porque ella estaba saliendo con un chico, al que posiblemente no
deseaba tanto como Rob, pero al que quería y respetaba, y no iba a hacerle
sufrir por un antiguo amor de universidad.
Ella abroncó fuerte a Rob, le dijo que en un pasado hubiese sido lo mejor
que la podía haber dicho, pero que ahora ya era tarde. Sin embargo dejó una
puerta abierta a la esperanza: “Rob, nunca es demasiado tarde para nada,
lucha por lo que quieres” Sabia frase que el bueno de Rob no supo como
tomarse en el acto.
Pasó unos días sumido entre la euforia de saber que gusta, y que gusta a las
chicas que le gustan, pero también en la depresión de que nunca nada acaba
bien. De todas formas, Rob siempre aprovecha cualquier acción o efecto para
hacerse fuerte, y empezó a conocer realmente el funcionamiento del mundo y
de las personas.
Sacó en claro que no hay dos personas iguales, y que no se pueden crear
arquetipos, ni patrones de conducta. Nunca se puede dar nada por sentado, ni
poner la mano en el fuego por nadie. Rob había vivido demasiadas falsedades,
puñaladas traperas entre gente que se quiere… se puede decir que estaba
entendiendo el mecanismo de la vida.
Pero en el juego de la vida, no se permite participar cuando conoces las
cartas de los contrarios. Cuando Rob sabía exactamente como había que
actuar, los valores por los que merecía la pena luchar, y de la hipocresía
que había que pasar, una extraña enfermad se apoderó de su cuerpo.
Fue mermando su capacidad intelectual y física poco a poco. En poco más de
un mes fue devorado por una terrible enfermedad que aún se desconoce. Los
pasó solo en su piso, no quería hacer sufrir a familiares o amigos por el
estado tan lamentable en el que se encontraba. Terminó saliendo del mundo,
casi casi como entró, sin pena ni gloria. Llorado por muy pocos, e ignorado
por la gran mayoría, Roberto España nos abandonó hace muy poquito tiempo.
-- Nota del redactor --
Sirva este relato-artículo para hacer un homenaje a su memoria. Para que
saquéis vuestras propias conclusiones los vivos, los ciervos… o cualquiera
que lea esta web. Desgraciadamente en esta vida siempre nos damos cuenta
tarde de lo que realmente merece la pena. Yo os animaría a todos los que
leéis estas líneas que disfrutéis la vida al máximo, que dejéis de darle más
importancia a cosas banales como tener un mejor coche, una mejor camisa, y
que os améis más los unos a los otros. En este mundo, sin las personas, no
hay vida que exista. Un mejor coche, puede hacernos llegar antes a nuestro
destino. Un ordenador más potente puede hacernos convertir videos a mpeg2 en
una hora antes; pero lo que ganamos cuando un amigo nos sonríe, nos da las
gracias o cuando una persona del sexo contrario nos dice lo feliz que la
estamos haciendo, eso, amigos ciervos, es vivir.
Un saludo muy emotivo a Roberto España, estés donde estés.
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