Buenos días desde el CAU!! Ahora mismo, mientras escribo estás líneas, son las 8.35h del lunes 14 de febrero, y aquí estoy para contaos brevemente el sueño del viernes 11, día en que moralmente celebramos el Tercer Día Mundial del Cacique en la comunidad cierva. No estábamos todos los que éramos, ni éramos todos los que estábamos, por lo que la celebración de nuestro ya arraigado día mundial del cacique fue meramente moral.

El caso es que el subconsciente sabía que la noche siguiente sería una noche de fiesta, por eso en la madrugada del jueves al viernes me deleitó con un sueño que, aunque pueda parecer raro, nunca hasta ahora había tenido (no el sueño en sí, que eso es bastante difícil, sino ala temática)

Como viene siendo habitual en mis sueños, el ambiente general que reina es caótico y catastrofista. El ‘rollito’ con la peña era bueno, pero para ser supuestamente una ‘noche de fiesta’ el cielo estaba rojo como en una puesta de sol en verano y la luna parecían ríos ardientes de sangre.

Había un calor sofocante, y nos encontrábamos en la Antigua, a la salida del SU, discutiendo sobre el próximo sitio al que ir. Lo curioso de los sueños es que sabes cosas que desconoces y desconoces cosas que sabes. Es bastante extraño. Os puedo asegurar que estábamos ahí, pero también os aseguro que estábamos en otra ciudad, una ciudad de parecidas costumbres pero que desconocíamos por completo. También os puedo decir que estábamos todos nosotros, pero sin embargo no os vi la cara a ninguno.

Después de un rato, y tras no ponernos de acuerdo, comenzamos a andar queriendo disfrutar de esa noche tan ‘iluminadamente roja’ que había. Comenzamos a andar y llegamos a esa casa molinera con un pequeño jardín (la del sueño anterior, el de “El Robo”) y decidimos continuar la fiesta dentro.

Una vez dentro, me doy cuenta de que la casa es una imitación a la casa que tienen mis abuelos, pero recordemos que no era ella puesto que nos encontramos en otra ciudad. Chicos, chicas… fiestas por las habitaciones… y de repente que yo cojo a una chica de la mano (con la que supuestamente tenia una amistad especial) y la digo: ven, que te voy a enseñar  una habitación especial (era la primera vez que estaba allí, pero por lo visto lo conocía a las mil maravillas)

Para finalizar el relato de éste sueño, deciros que me llevé a la chica en cuestión a una habitación y allí hubo un contacto visual muy fuerte. Hasta aquí nada extraño si no fuese porque no vi en ningún momento la cara de mis amigos, de gente con la que paso muchos ratos y momentos, y sin embargo vi perfectamente la cara de esta chica durante unos largos segundos, y os puedo jurar que era la primera vez que veía a esa persona (y eso que sé perfectamente que solo se puede soñar con lo que uno ha visto)

En fin, como veis, no dejamos de soñar cosas anormales. Aunque lo mejor está por llegar, en el próximo relato os contaré el sueño de la madrugada del viernes al sábado, que aunque fue muy muy breve, no fue menos curioso.

Mis pequeños ciervos… a soñar!!!!!!