Cantidades y cantidades ingentes de alcohol recorren el cuerpo de los jóvenes cada fin de semana.

Es un echo contrastado el que los jóvenes beben mucho, cada vez mas y mas, por eso los cabrones de los bares se aprovechan de esta demanda creciente aguando la bebida en el mejor de los casos o rellenando las botellas de alcohol etílico en el peor de estos.

Pienso muchas veces en que es en lo que nos convertimos cada vez que llevamos un ciego considerable. En bebedores compulsivos que no saben cuando decir basta, no sabemos controlarnos una vez que estamos borrachos y tenemos esa imperiosa necesidad de beber mas y más copas.

Las consecuencias, obviando la cantidad industrial de neuronas que matamos con cada ingesta, es una resaca de puta madre que te aborda al día siguiente no dejándote disfrutar del tiempo que posees libre con tus amigos de una forma gozosa, si no que por el contrario, ese tiempo se convierte en un tengo que salir porque si, tengo que dar una vuelta a que me del aire o me saldrán escamas por estar tanto tiempo encima de la cama sufriendo los excesos del día anterior.

Y que me decís del presupuesto mensual que se disuelve en el cubata?. Ese es otro tema a tratar, porque en mas de una ocasión me he parado a pensar en que mi trabajo solo da frutos en el alcohol que me bebo cada fin de semana.

Hace poco un amigo y yo echábamos cuentas así por encima de lo que nos gastábamos cada vez que salíamos de fiesta, las cantidades que manejábamos eran preocupantes de verdad.

Un día petamos y se ira todo a la mierda.

Habéis probado alguna vez los domingos sin resaca?, son maravillosos, son algo excepcional en la vida de cualquier borracho que permite expandirte socialmente con la gente que te rodea, son un aprovechamiento del tiempo que tenemos antes de volver de nuevo al trabajo en el que podemos hacer montones de cosas sin que estas acaben con tu energía y con tu salud a pasos agigantados.

Yo no sé si es que me estoy haciendo mayor, o que lo que quiero ya son otras cosas, pero lo que si que es cierto es que ya no se sale como antes de fiesta.

Las fiestas de no hace mucho tiempo, eran orgías etílicas que te llevaban a la carrera de saber que es lo que se te acababa antes, la sed o el dinero.

Generalmente era el dinero, y al día siguiente te liabas la manta a la cabeza y dabas vueltas y vueltas en la cama pensando en que cojones te habías gastado semejante dineral, o peor aun, en que es lo que hice para volver a casa a las nueve de la mañana sin saber siquiera si te lo habías pasado bien.

Intuías que si, ya que si no te acordabas de lo que habías hecho era señal de una juerga alocada y de una diversión infinita que siempre hemos asociado al más puro estado de embriagadez.

De verdad hay que beber para pasárselo bien?.

Yo pensaba hasta hace poco que era una forma de sacar la personalidad guay que tienes y que no te atreves a mostrar a la peña, pero nada mas lejos de la realidad, ya que lo único que salía era una patosidad asquerosa que hace que vayas dando pena por cualquier sitio.

Cual es la fuerza sobrehumana que te obliga a cometer semejantes atrocidades con nuestro cuerpo.

Campañas exitosas de marketing, publicidad engañosa en TV, prensa y cualquier medio conocido al que tengamos acceso.

En la televisión salen montones de anuncios de bebidas alcohólicas en las que la vida es guay, mola todo, salen unas tías macizorras que te vuelven loco y que están deseosas de pasar un buen rato contigo.

Que sarta de mentiras mas descarada, lo único que acaba ocurriendo es que las tías pasan de ti como de la mierda, se alejan de tu hedor fétido a alcohol que desprendes por los cuatro costados, y se van con ese tío aburrido y gilipollas al que ves de mala manera perdido por la discoteca, que lleva una hora bebiendo botellines de agua.

Pobre diablo que no se lo sabe pasar bien, es un amargado que no se corre las fiestas tan locas que te corres tu, pero él al final siempre acaba con esa diosa a la que deseabas.

Pero no todo es malo, quizás tu también consigues ligar, te enrollas con un butrul de muerte que gracias a la bebida que has devorado tiene poco que envidiar a las modelos más guapas, que seguramente va tan borracha como tu para que te haga caso, y los dos pasáis a ser la pareja mas penosa del local dándoos mutuamente filetazos en la boca con sabor a alcohol de mil clases y a vómito.

No hemos hablado ni siquiera del plano sexual que conlleva el estar tremendamente tajado, ya que si consigues que el orco con el que te has enrollado se deje que le metas tu aparato entre las piernas, aquello se puede convertir en el polvo más patético de la historia marca Acme.

Si señores, el alcohol hace que tu libido mental aumente de manera asombrosa, estas deseando de tirarte una noche larga de folleteo desenfrenado en el que nada parara las más salvajes de tus fantasías, pero te das cuenta de que has acabado con un engendro en un portal de mala muerte, dando unos empujones que no te sirven de nada y que ni siquiera dan placer a ninguno de los dos, por que a ti no se te levanta ni con grúa, resultado de dos factores unidos que son la bebida que pesa tanto en tu miembro y el remordimiento de ver la cara de decepción que pone aquello que tienes espatarrado encima de ti.

Dicho todo esto creo que de ahora en adelante e de ser yo el ser que se aburre en las discotecas y se va con todas esas pequeñas zorritas deseosas de un hombre que las satisfaga y que no hieda a cochambre etílica, beba botellines de agua y descubra la potencia sexual que se posee cuando se es joven, ahorre montones de dinero, que gastare gustosamente en comprar cosas necesarias y productivas, como por ejemplo los condones que utilizare para poder enroscarme con esas jóvenes apetecibles que conoceré a partir de ahora, aprovechare el tiempo que tengo libre para irme a pasar un buen rato con mis amigos sin tener que estar agonizando y deseoso de encontrar un lugar donde descansar todo el veneno que me dieron la noche anterior, pasar los domingos sin resaca y disfrutar de placeres de la vida que jamás fueron tan intensos por ahogarlos en el alcohol.