|
|
|
|
|
“¡Ey tío!, tengo el ipod (*) de U2, es chulísimo, está firmado por ellos. Me ha costado una pasta. También he terminado de recorrerme toda España para conseguir todos los vinilos, los casettes y por supuesto los cd’s inéditos, aunque por supuesto, también los tengo en mp3. Joe, pero ya lo que fue una pasada fue ser el primero en conseguir las entradas de la preventa, ¡el primero tío, el primero!”. Si alguien te ha manifestado recientemente esta euforia, te puedes considerar testigo del fanatismo más freak provocado por los irlandeses. Lo increíble no es que venga uno y te suelte esta maravilla, sino lo que son capaces de crear estos personajes, y no me refiero a la banda, sino a sus frikiseguidores. Acostumbrados estamos ya a las nubes de fans adolescentes persiguiendo a Bisbal, locas por tocarle los tirabuzones, niñas bolitatuadas con el nombre de su ídolo en sus partes más íntimas o llorando de la emoción y la histeria al “ver y no poder”. Cuando todo esto lo ves desde fuera, lo más que puedes hacer es alucinar un poco y reírte de semejante percal. Pues bien, el caso que nos compete en esta ocasión no deja de ser algo radical y poco común. Y es que U2 no tiene nada que ver con lo anterior. Bono puede ser un tipo muy atractivo para muchos y muchas pero estaríamos duchándonos con Nenuco y Brumel a la vez. Si lo haces puedes considerarte una persona de poco olfato. El fenómeno fan no tiene edad pero si variantes, a cada cual peores. Al escuchar a nuestro amigo el comentario sobre su ipod, no sabemos exactamente su pretensión: ¿realmente se sentirá más féliz al tener un ipod de u2?, ¿su vida, entonces, se basará en ello?, ¿me está restregando en la cara una especie de “chincha revincha” sin ni siquiera saber si yo tengo uno igual?. Quizás sea yo la friki, o no…U2 se han convertido para un reducido grupo de personas en un modelo de existencia, de forma de vida, en puro cáliz. La situación se hace penosa cuando ese grupo de personas discuten en un foro o en el mundo irc. Y es que está muy bien poder hablar sobre tus gustos, sean de la calaña que sean, mientras pides un cuarto de mortadela en el super o en la sala de espera de tu psicólogo conectado a una línea inalámbrica a través de tu portátil, ¿o no?. Lo que me temía, la rara soy yo que aún sigue escuchando su discman de camino a clase. Si eres capaz de declararte en huelga de hambre para demostrar que U2 es lo mejor del mundo y eres capaz de morir por esa causa, tienes un serio problema. Si tu colección de discos empieza por U y acaba por 2 en cada una de sus unidades, tu problema es que eres una especie de fachilla extremis musical. Si no sales un sábado para ver los conciertos del 82, sin rodeos: no mereces vivir (léase sin susceptibilidad). U2 es un grupo de fama internacional, venden miles de discos y conservan una tropa de seguidores bastante compacta a sus espaldas pese a sus elegantes variaciones, pero U2 nunca serán lo que sus frikifans ven. Si tu modus vivendi está basado en otra u otras personas, sean las que sean y hagan lo que hagan, careces de personalidad y la personalidad cuenta, y mucho. Pinta tu cuarto de otro color, rápate el pelo, lee a Epicuro, escucha las cuatro estaciones de Vivaldi y dile de una vez a tu amigo que las plumas no se caen al entrar en casa por mucho que las barras. De acuerdo, tu decides pero deja de perder el tiempo. (*) IPOD: por si alguien no lo sabe (como yo antes del suceso), al parecer es un reproductor de mp3 de edición limitada
|