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    (by ErDavi)


    El aire, fantasma siempre presente, agitaba las rosas del balcón, mis miedos olvidados por momentos resurgían cual fenix de sus cenizas.Recordaba con anhelo aquellas tardes de risas con los amigos, cuando los dedos de mi mano no daban a basto para contarlos. Las nubes bañadas en sangre atardecer anunciaban la entrada de la temible noche.

    No sabía si iba a poder resistir otra noche más, muchos eran ya los caídos y pocos los que resitiamos el ataque de las infernales criaturas que la oscuridad traía consigo.

    De pequeño nunca quise creer en el Conde Drácula y ahora veía como sus concubinas deshacían todo lo conocido. No lograba entender este nuevo mundo, porque los hombres no eramos capaces de resistir a esas arpías.

    Eran ya las once de la noche y uno de los pocos amigos que no había sido capturado me esperaba para ir a la discoteca de moda, Nosferatum. Quizás lo mejor sería quedarme en casa y hacer vida familiar, jajaja como si yo tuviese familia. Pero no podía, la noche me aullaba, me incitaba y yo como todo hombre en mi edad acudía a la llamada de mis hormonas.

    Patrick toco el timbre y yo exprimi lo poco que quedaba de mi colonia de Hugo Boss, ante todo un hombre que se precie tiene que ser esclavo de las modas. ¿Que somos las personas hoy en día sin nuestros complementos? Sin esos pequeños toques que nos hacen únicos, diferentes e iguales a los demás. Al llegar al portal saludé a Patrick con un fuerte abrazo y me santig?e. Esta noche es la m?a, dije para mis adentros. Anduvimos calle abajo en busca de un taxi mientras el viento volteaba nuestros largos abrigos, helaba nuestras caras y nos anunciaba lo que podía ser nuestra anunciada y esperada muerte. Llegamos a la discoteca como auténticas estrellas. El taxista nos dejo frente a la alfombra roja que daba entrada a Nosferatum, por ahi sólo entraba la gente VIP como nosotros. Tiempo atrás fueron muchos los días en que mirabamos con admiración y asco a la gente que por allí pasaba, obiando las colas y mirando por encima la mutitud que las formaba.

    Ahora era nuestro turno, sin embargo, a mi me gustaba mirar hac?a esta buscando una dulce mirada que luego hacer mía. Muchas eran las mujeres que acudían y a cada cual mejor. Como dos metros en el interior y a la izquierda se encontraba la sala 69, era el lugar donde todos esperabamos acabar la noche. Cincuenta metros cuadrados llenos de sofases que sólo conocían la lujuria, dando acceso Mario, el portero. Allí sólo podías entrar acompañado y como mínimo por una chica, estaban permitidas las bacanales pero era dificil verse en una.

    Rara era la ocasión en las que aquellas almas frías y calculadoras se dejaban llevar por su instinto más primitivo, no solían mostrar el animal que llevaban dentro. Bueno, no hasta el punto que muchos quisieramos. Tenían que mantener una reputación y fingir que creían en ese cuento de hadas llamado amor.

    Me acerqué a la barra donde atendía mi camarera favorita Cloe, era la chica más bella que podáis imaginar. Si ella me hiciese caso estaría dispuesto a tragar con todo, hasta con lo del amor. Una melena larga y rubia, los ojos color azul cielo, las facciones dulces, los labios carnosos, sus pechos parecían manzanas maduras y su culo, ¡hay su culo!, tenía el culo un poquito respingon y duro. Ademas tenía un vientre liso con un piercing y lo que más me ponía un tatuaje trival que para mi que era una flecha en la parte baja de su espalda, señalando ese tremendo y poderoso culo, que lo arreaba yo hasta la muerte.

    En fin que me distraigo.

    - Un...
    - Lo se cariño.
    Así da gusto, no hay nada como un trato tan cercano y más cuando encima te lo ofrece una diosa que ha osado visitar la tierra. El panorama parecía mejor que el de otros días, las mujeres parecían más sueltas de lo normal. Sería cosa mía que quería verlas como bestias sin peligro. Se me acercó una pelirroja bastante atractiva y con una mirada muy pícara.
    - Hola guapo
    - Hola preciosa
    - ¿No te he visto nunca por aqu??
    - Pues soy un incondicional de Nosferatum, soy casi como un mueble más.
    - Por qué lo dices, ¿eres muy parado?
    Preguntó mientras cogía mi mano
    - Huuuum, jejeje. Nunca me lo habían llamado
    - Para todo hay una primera vez. ¿En qué trabajas?

    Y por un momento el tiempo se detuvo. Ya sabemos que seguramente sería una pregunta para empezar a entablar conversación, pero si decía la verdad no podría dejar de pensar que esta conmigo por el interés económico. No es que me guste ser presumido, solo un poquito, jejeje, pero mi status social llamaba mucho la atención entre las vampiras. Y no lo digo por que lo sean realmente sino porque te chupan la sangre. Como ya os dije antes, pienso que te intentan vender la moto con eso del amor pero no creo que ninguna de ellas lo haya visto ni por asomo, el único amor que sienten es por el dinero, por lo menos desde mi experiencia.

    La verdad es que debería seguir hablando con ella porque era un bombonazo y para una vez que se me presenta uno, es mi deber ¿no?.

    Continuara...