Nosferatum 2
(by ErDavi)
- Soy publicista.
- Uuuum, interesante trabajo ¿no?
- Bueno, en ocasiones si, en otras bastante estresante. Hay días en los que no te surgen las ideas y esos días se convierten en semanas. En fin, el plazo de entrega del proyecto se empieza a acercar y te agobias. Cuanto más agobiado estás, menos ideas y todo se vuelve una locura.
- Aaaah!, jajaja. Lo que necesitas es una musa, jajaja.
Me toco el pelo de la nuca y luego la oreja.¡Dios, como me gusta que me provoquen! La miré y la enseñé la sonrisa que tan famoso me ha hecho como galán. Ella se mordió el labio y me miro picaramente. Estaba claro que esa chica y yo ibamos a tener sexo esa misma noche. Era como una especie conexión cósmica que surge entre el oro y los bucadores de este.
- Puede ser, pero es muy díficil encontrar una.- Nueva sonrisa, esta ya casi de cara a la galería, todo estaba decidido ya, era cuestión de dejar transcurrir el tiempo para no parecer un huevon y no dejarla a ella como una fulana. Cualquier mujer que se precie, no puede decir en los primeros compases de una conversación, sí, vamos a la cama.
- Muchas veces es cuestión de falta de vista, a veces puedes tener ante tus ojos la oportunidad de tu vida y la dejas pasar inconscientemente, como si nada.
- Sí, puede que sea eso.
La dije frunciendo el cejo y dedicándole otra sonrisa más, me estaba empezando a gustar a mi mismo y la confianza fluía a traves de mí como una particula más en mis venas. Y es que según mi experiencia a las mujeres les vuelven locas los hombres seguros de sí mismos, y yo lo estaba, quizás demasiado. Mucha era la gente que sin conocerme por mi lenguaje corporal veían en mi un hombre arrogante, pero luego la realidad era diferente. Soy un hombre muy cordial y se ganarme a la gente, de ahí mi éxito, además gozo de mis relaciones con los demás, disfruto siendo así.
- Trabajo de azafata en Air-Europa.
- Vuestro trabajo parece más interesante que el mío, acceso ilimitado a las culturas que nos rodean. ¿Conocerás a muchos hombres de negocios?
No os voy a mentir, su profesión me desconcertó un poco, tal vez mi instinto infalible estubiese empezando a fallar. Porque sin lugar a dudas, dada su profesión tenía al alcance de sus manos casi cualquier hombre de dinero y era una mujer preciosa, hasta un ciego lo vería. No se, dejemos que la noche nos sorprenda.
- Jajajaja, si es un trabajo interesante. No me gustan los hombres de negocios, sólo piensan en trabajar y normalmente carecen de imaginación, por no mencionar su falta de tacto y sus carencias evidenciables a la hora de tratar a una mujer como se merece. De eso ya estoy más que harta, busco un hombre con el que me complemente y que beba las aguas por mí. El dinero hace tiempo que dejo de ser un problema, mi ex marido tuvo que pagar su infedilidad.
Eh, me quedé impresionado por lo claro que tenía las cosas. No sabía que decir y en cierta forma me dejé de sentir atraído. Yo no quería nada más allá de un noche de lujuría desmedida y ella parecía que buscaba algo más, o a lo mejor no.
- Parece que tienes muy claro lo que quieres y sinceramente después de tu comentario acerca de los hombres de negocios como yo, me siento agraviado.
- Tú eres diferente, lo veo en tus ojos. Eres un canalla en toda regla, un hombre que vive la vida intensamente y capaz de satisfacer las necesidades de cualquier mujer, seas cuales sean. Lo malo es eso que eres un canalla, aunque mirándolo con un poco de ...., es un reto más interesante.
- Gracias en parte por lo que acabas de decir, mi ego ha sido sin duda reafirmado. Sin embargo eso de que me veas como un reto me mosquea un poco.
- Jajajaja, lo sé.
Se acercó hacía mi cuello, dejo correr un pequeño chorro de aire sobre este y subió a mi oreja. Mientras con su mano izquierda acarició mi nuca, cuando mi cuerpo se rendía ya a sus encantos ella se distanció cuatro centímetros y dijo:
- Eres mío, Paul. Jajajaja y lo sabes, aunque no quieras reconocerlo. Yacé en ti ya mi veneno, a penas nos conocemos y puede parecer que voy de sobrada, pero se que esto es así porque tiene que serlo.
- ¿Como sabes mi nombre?.
Ahora si que estaba completamente desorientado, yo no conocía de nada aquella mujer de semblante dulce y personalidad absorbente. Pero era cierto me sentía completamente atraído por ella, cosa que tampoco era especialmente relevante me pasaba con todas al principio.
- Porque se lo he preguntado a tu amigo Patrick.
Bueno sería de suponer, poco habíl por mi parte. A ver si a estas alturas de mi vida me iba a dar por empezar a creer en lo sobrenatural.
- Claro, debí imaginármelo. No se de donde te vienen esas ideas de que soy tuyo, no pienso en vincularme a ninguna mujer en este momento de mi vida. Tengo ganas de vivir un poco más mi soltería. Siento haberte causado una impresión equivocada y espero no desilusionarte pero creo que nuestra conversación ha concluido.
- ¿Estás seguro?
Clavo sus lindos y desafíantes ojos azules sobre los míos. Y sin darme tiempo a responder todavía dijo:
- Puede que te arrepientas, sabes que hay algo en mí que no has visto en ninguna otra mujer, te lo noto en tu forma de mirarme. El tiempo no vuelve para nadie, ni siquiera para ti.
Se me formó un gran nudo en la garganta y el miedo a perder esa oportunidad me creó una angustia infinita. Sin embargo mi hombría no me dejaba aceptar, era muy arrogante para mí.
- Estoy seguro. Si tiene que ser, será. Yo no creo en eso de que las oportunidades sólo se presentan una vez en la vida. El miedo a perder no es un buen comienzo, no me gusta depender de nadie y así de buenas a primeras, dada además la forma en la que lo has planteado me resulta más una amenaza que una oportunidad.
- El miedo a la derrota, es una derrota en sí. Y creo que aquí el único que tiene miedo eres tú, y es a sentir. Ha sido un placer conocerte Paul.
- Te diría que también ha sido un placer, eh ¿Cómo te llamas?
- Alba.
- Alba, te diría que también ha sido un placer, pero me quedaré en que ha sido el preludio de un placer. El placer no ha podido ser ¿No crees?
- Dicho así, no. Pero ya ves que es cuestión tuya, más fácil no te lo he podido poner, es una pena que vivas preso de tu miedo.
- Si, lo es.
Había conseguido sacarme de mis casillas y esto era algo nuevo para mí. Aunque en parte me aliviaba que se hubiese ido, había creado cierta intranquilidad en mi ser. Y si tuviese razón y la auténtica razón por la que no estaba con ninguna mujer más de un mes era por miedo amar. ¡Pero que narices!, si yo no creo en el amor.
Decidí seguir disfrutando de la noche, enterrando aquella conversación en el pozo del olvido. A lo lejos vi una mujer bastante atractiva y:
- Hola, he visto que estabas sola y he creído innecesario acerte pasar por este tramite y dado que yo me encuentro en la misma situación que vos.
La dedique una sonrisa de esas que cortan la respiración y me acerque invadiendo su espacio de seguridad demostrando así mis intenciones. Para que perder el tiempo sino va a volver, jajaja.
- Gracias, Stefannie ¿y vos gentíl caballero?, jejeje.
- Paul, para servirle en lo que necesite y guste. Encantado de conocerle Stefannie.
- El gusto es mío, jajajaja.
- Bueno, ¿A qué se debe nuestra situación? ¿Quién ha osado dejarla sola?
- Mi amiga Clarice, está con aquel chico, con el del pelo largo.
- Anda, pero si es Patrick el culpable de mi soledad, jajaja.
- ¡Qué casualidad! Jajajaja.
- Yo no creo en las casualidades. El destino ha querido que nos conozcamos.
- Jajajaja. Más bien ha sido vos.
Desde luego que tenía razón, había sido yo. Esta si que iba a ser mía, el instinto te puede traicionar una vez, pero dos no. Me miraba con ojos golositos y naturalmente la correspondía. Sin darnos cuenta nuestras manos estaban ya librando su batalla, gozando del encuentro que el desntino nos había otorgado, jajaja.
- Si más bien, jejeje. Pero que quería que hiciese, la he visto ahí tan sola y tan bella.
- Jajajaja, eres un zalamero.
- Sólo digo lo que pienso, quien soy yo para poner límites a la verdad y más ahora en estos días en los que reina la mentira.
- ¿Y porque debería yo creer lo que me dices?
- Y porque no, no es acaso lo que quieres.
- ¿No estas tú un poquito demasiado seguro de tus posibilidades?. No esta bien que dés por conquistada una tierra que nunca ha sido tuya.
- No doy ninguna tierra por conquistada más que la mía, hace tiempo que mostre mi bandera blanca y me rendí a tus encantos. No puedo hacer nada contra esa sonrisa tuya.
De nuevo mi arma se mostró ante sus ojos, haciendo el trabajo que mis palabras no eran capaces de realizar. Sin dar más tiempo a las palabras, nuestros labios se encontraron por mi primera vez y como cada primera vez el encuentro fue como un huracán, un entrega total al sentir. Nuestras manos ansionas por descubrir el terreno conquistado, se movían veloces. Desde luego no era el lugar aprobiado para rendirse el uno al otro así que la invite a mi casa. Ella accedió entre dudas casi no habíamos dejado pasar el riguroso tiempo que la deja seguir siendo una dama, sin embargo la pasión llamaba desesperada a la puerta.
Yo la mire intentando aportarla la seguridad que necesitaba para tomar la decisión y por lo que se ve funcionó. Cuando me quise dar cuenta estabamos entrando en mi casa. Dado que no había dejado que antes se tomase el tiempo para sentirse bien consigo mismo hiendo se conmigo, aparque por un momento el deseo y la propuse tomar asiento en la rinconera de cuero que había en el salón.
- ¿Un café? ¿un whisky? ¿alguna otra cosa de beber o de comer?
- Un baileys, por favor.
- En seguida, ¿Alguna cosa más guapísima?
- No, gracias.
Mientras me dirigía al mueblebar estuve pensando cual sería la habitación más apropiada para mi dama, tenía tres habitaciones de cincuenta metros cuadrados cada una y cada cual decorada de una manera. Ciertamente todas compartían una exencia, la mía. Volví sin tenerlo muy claro todavía.
- Tienes un salón precioso, me encanta la decoración, ¿es cosa tuya?
- Si, cada cosa tiene su historia, cada cual me recuerda una aventura y en cierta manera es como un recordatorio constante de quién soy, de donde vengo y cual ha sido la vida que he llevado.
Estaba claro que no teníamos mucho de que hablar, sólo compartíamos deseo el uno por el otro. Así que las palabras se ausentarón y nuestras miradas comenzaron a amarse con desbordante lujuría. Nos ibamos a entregar nuestro bien más preciado, por unas horas nos ibamos amar de la forma más brutal y pura. No dejando lugar al rencor, ni a las malas experiencias en común, tal desconocimiento para muchos puede suponer un problema, para mi es un placer. Se podría decir que vivo enamorado de esta forma de enfocar los sentimientos, de abordar las relaciones. Nacen para vivir plenas y mueren siendo plenas todavía.
Nos comenzamos a besar, la cogí en brazos mientras continuaba deborando sus labios y me dirigi con ella hacía la primera habitación que había en la derecha del pasillo. Sin duda un lujo para los sentidos, una habitación escandalósamente sensual.
Continuará....... |