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  • Se irá con ella o escaparan solos

    (by Saiya)


    Para mi sorpresa ella me miró y me devolvió sin mas preámbulos aquel beso que la habia entregado una eternidad antes.
    Rubia, pelo largo y ondulado que llegaba hasta su cintura, ojos azules que tras aquellas gafas lucían aún con mas esplendor, labios carnosos de rojo fuego que invitan al deseo del mas templado, voluptuosas y mareantes curvas de mujer, que resaltaban toda su belleza con aquel vestido escotado de color azul celeste, y falda corta presentando unas largas y perfectas piernas que recreaban en mi la belleza de las columnas griegas.
    Era la criatura mas perfecta que mis ojos tuvieron el placer de contemplar. Jamás pensé que alguien como ella llegaría a estar interesada en mi.
    Un par de inolvidables salidas permitieron que nos conociésemos mas a fondo, salidas llenas de pasión y deseo desatado en los que ella se entregaba a mi en cuerpo y alma y yo haría lo mismo hacia ella aún sabiendo que llegaría hasta la locura.
    Ella practicaba una antigua y mística relación con una comunidad religiosa en la que se había criado desde niña.

    Yo no era practicante de ninguna religión, pero ambos respetábamos las creencias mas básicas que formaban parte de nuestra principiante vida en común.
    Una tarde me llamo llorando desconsoladamente, yo corrí hacia ella como alma que lleva el diablo en su consuelo.
    Su cultura no permitía que ella y yo saliésemos juntos debido a mi falta de fe y de creencias religiosas, pero eso a ella no la importaba, por lo que me contó que querian apartarla de mi llevándola a un refugio espiritual, algo a lo que se negó rotundamente.
    Yo naturalmente la supliqué que se quedase a mi lado, temeroso e que su familia tuviese mas fuerza que yo.
    Lo que yo sentía por ella era mucho mas fuerte que el poder de todos las religiones juntas, pero en el caso de que decidiese marchar, por una u otra razón, le juré que la seguiría a cualquier parte.
    Tras un par de semanas, en las que nuestros lazos se hacían cada vez mas fuertes, ella me propuso dos soluciones.
    Me marcharía con ella y me sometería a una cultura que no decía nada para mi, o nos marchábamos los dos solos a cualquier parte.
    Cualquiera de las dos soluciones me llevaban a un punto sin retorno en el que no había lugar para los arrepentimientos.
    Esa misma tarde hicimos el amor.
    Consternados los dos en el sofá, ella comenzó a besarme pícaramente buscando la reacción de mi masculinidad, que por supuesto no tardó en llegar.
    Se quitó la parte de arriba del vestido oscuro que lucía esa tarde para presentar ante mis ojos dos maravillosos senos que desafiaban por completo a la ley de la gravedad.
    Metió la mano por mi pantalón liberando de su encierro el calor que yacía bajo mi ropa interior, e introdujo en su boca los mas oscuros deseos que afloraban en mi cuerpo ardiente.
    Tras unos increíbles minutos de placer, subió recorriendo con su lengua mi torso desnudo para juguetear con sus labios por mi cuello. Mientras ella se sentaba sobre mi un placentero gemido salió al unísono de lo mas profundo de nuestra garganta.
    Entrando y saliendo del mundo del placer y la lujuria, un liquido caliente resbalaba por mis muslos hasta llegar a mis tobillos, pero ella seguía cabalgando a lomos del deseo hasta que yo exploté con ella abrazada a mi cuerpo.
    Hicimos el amor como nunca sabiendo que podría ser la última vez ya que el siguiente día se presentaba confuso.
    ¿Me iría con ella y su gente, o escaparíamos los dos para poder ser libres?.