Nosferatum 6
(by Er Davi)
En el restaurante estaban prohibidos el uso del tenedor y cualquier otro utensilio que no fuesen nuestras propias herramientas de trabajo, las manos. A cambio te facilitaban un babero gigante donde limpiarte. Era un lugar donde te desprendías por momentos de las normas sociales y dabas vida a ese animal guarro que llevamos dentro. Después de la copiosa comida nos fuimos los cuatro a mi casa, ya habían conocido la de Patrick y ahora tocaba la mía.
Encendí la chimenea y el equipo de música, sonaba Enya. Sin duda una elección perfecta ya que incitaba a la lujuria. Fui a por un vino alegre de la ribera del Duero. Vertí un chorrito en cada copa y lo demás surgió como consecuencia inevitable provocada por el ambiente y la situación.
Tras el festín carnal, vimos asomar la noche por las cristaleras del salón. Era hora de dar por terminado el encuentro. Cogimos un taxi los cuatro y después de dejar a las chicas en sus casas Patrick y yo nos volvimos a la mía, nos cambiamos y a Nosferatum.
- Buenas noches, un
- Ya lo se, jajaja.
¡Pero que bella es Cloe!
- ¿Bueno Paúl sigues tocado? Jajá jajá
- Jajajajaja, que cabronazo eres. ¿Por qué preguntas? ¿Qué quieres que te diga que tenías razón? Pues si la tienes, pero también te digo que me gusta mucho. Me siento tentado a repetir.
- ¿No te gustaría más estar con Yámila? Me ha dicho que le gustas.
- Anda ya, ¡como te va a decir eso!
- En serio, ella ya sabía lo que tenía conmigo. Esta casada y le gustan los rollitos de una noche, dos a lo sumo.
- La verdad es que tiene un culo que quita la respiración. Con esa melena y esa piel tostada. Jajaja, me pongo malo solo de pensarlo ¿De verdad que te ha dicho eso?
- No, jajá jajá. Así que te gustaba mucho Stefannie, si, si, ya lo veo, jajá jajá.
- Pero que mala puta eres, me gusta más no me he vuelto tonto de repente Yamila esta terrible.
- Lo se, jajaja. Pero lo de que esta casada es verdad, al igual que lo de los breves romances, así que ya sabes. Ella ya sabe que lo nuestro se acabó, es un pacto tácito que teníamos.
- Aquí tienes guapo, ¿Qué tal va todo? ¿Cuándo me vas a invitar a tomar algo?- dijo Cloe con una sonrisa excesivamente sensual.
- ¿Cuando quieras? Ya sabes que lo mío por vos es amor platónico y que cuando te apetezca te invito a lo que haga falta.
- Me apetece, espera a que salga y nos vamos a tomar algo.
- Aquí estaré mi bella dama, esperándote hasta que salgas deseando que lo hagas cuanto antes.
Me sonrió y siguió trabajando.
- Has visto lo que acaba de pasar Patrick, no me lo puedo creer, Cloe mi diosa, me ha propuesto quedar, no doy crédito, últimamente estoy en racha el otro día Alba y hoy Cloe, además así nada más llegar.
- Jajá jajá, eres un tío con estrella, ya lo sabes. Que digo con estrella, eres un cabrón indecente, ¡como ha podido pasar! Con Cloe, ¡que guarra eres! A mí siempre se me ha resistido y a Dios pongo por testigo que no será por no haberlo intentado.
- Si es que yo también le he tirado unos tientos de vez en cuando y nada de nada. Y ahora de repente así sin más. Voy a empezar a creer, jajaja.
- Hablando de la reina de roma, allí esta Alba hablando con el apestoso aquel, trabaja al lado mío, tiene un cochazo tremendo, un porche carrera descapotable. Por cierto al final no te conté lo que me dijo, verdad.
- No, pero ahora mismo lo vas a hacer, a que sí, jejeje.
- Pues la verdad es que no tengo ninguna intención, jajá jajá.
- Déjalo es igual. Ahora ya lo tengo todo, no se si te acuerdas pero voy a esperar a Cloe, si, si, a Cloe. Porque no se si te he…
- Mira aquí viene, hola alba.
- Hola chicos, ¿Qué tal Paúl? ¿Cómo es que no viniste a verme el otro día? Y sobre todo ¿Cómo dejaste plantado a tu buen amigo Patrick? Menos mal que se basta el sólo y no duro mucho su soledad.
Patrick, la miró se sonrió y me dejo a solas con ella.
- He andado liado, trabajo, ¿tú sabes no?
- Ahora se le llama trabajo- sonrió pícaramente – Te contó Patrick la conversación tan interesante que mantuvimos el otro día.
- No, no me ha dicho nada al respecto. No sabía ni si quiera que te hubiera visto.
- Ya…, si…, claro…- dijo entre pausas acompañadas de sonrisas y miradas punzantes. – Ya veo que el miedo sigue siendo tu compañero, te advierto que me estoy empezando a cansar de esperarte y que lo mismo me voy dedicando a nuevos menesteres.
- ¿Qué te estas cansando? Pero esto es increíble. – sonreí, resoplando con la nariz.- Ya te dije que de momento iba a vivir mi soltería, estoy más que a gusto ahora mismo.
- Patrick me ha dicho que en el fondo estas deseando enamorarte lo que pasa es que no ha llegado la chica de tus sueños.
- Ah, así que eso te ha dicho ese cabrito.- Me estaba empezando a sacar de mis casillas de nuevo, ¡Que chica! Tenía algo que me ponía negro. Mis dientes estaban empezando a rechinar y es que no tenía otro medio para deshacerme de mi rabia sin que se notase mucho. – Pues no se porque habrá dicho eso, te estaría tomando el pelo o siguiendo la corriente, a veces resultas tan segura de ti misma que te dan ganas de vacilarte.
- ¿Eso crees? Esta bien saberlo. Lo tendré en cuenta en futuros encuentros, ahora me tengo que ir Alan me esta esperando, sólo quería saludarte y ver si habías abandonado ese miedo tuyo que no te deja disfrutar de la vida. Y te recuerdo el tiempo no espera a nadie.
- Vale, pásalo bien, y no te preocupes, lo tengo muy presente. Hasta pronto.
- Hasta entonces. Jajá jajá.
Donde esta ese canalla, me repetía para mis adentros. Recorrí Nosferatum buscando a Patrick, hasta que Mario el portero de la sala 69 me dijo que estaba dentro. Fui a pasar pero me sujeto.
- Ya sabes las normas.
Joder, esto es una puta mierda, estaba completamente fuera de mí. Iba a marcharme a casa cuando me di cuenta que había quedado con Cloe. Y todavía quedaban cuatro horas. ¡Bfffff, vaya mierda! Pero que me estaba pasando.
Pensemos, he quedado con mi diosa, que importa lo que Alan este haciendo con la zorra esa de Alba. Había algo en aquella mujer que me atraía de una forma irracional y obsesiva. Bueno no pasa nada ahora he quedado con Cloe, bueno más bien dentro de cuatro horas. ¡Jooodeeerrrrr!
Me fui a la barra, y allí las curvas de Cloe, cantos de sirena, me calmaron, empecé a ver la luz. Y me di cuenta, pero que tonto soy, Cloe, Cloe, Cloe. Jajajajaja, esto no podía estar pasando, ¿Cuántas veces la había deseado? Nos estuvimos dedicando sonrisas hasta que ella salió de trabajar.
- Bueno, ¿Dónde me vas a llevar?
- Pues a estas horas a pocos sitios, ¿Quieres venir a mi casa? Allí tengo de todo.
- No vas un poco rápido, deja por lo menos que pasemos el tiempo de protocolo ¿no?
- No, si no es lo que piensas, es…
Y entonces ella me beso.
- No te preocupes, estaba de broma. Aunque tampoco te pienses que va a pasar nada.
- Tranquila, soy un hombre lo de pensar no va conmigo mucho, jajaja.
Vimos pasar un taxi, lo paré.
- No, no caminemos, necesito despejarme. Llevo unas cuantas horas encerradas necesito despejarme.
Le di cinco euros al taxista por las molestias y continuamos caminando. Me gustaría poder explicaros con palabras lo bella que estaba Cloe mientras el viento agitaba su larga melena pero no me siento capaz. Charlamos sobre un montón de cosas y ella se abrazo a mí. ¡Dios, que chica más dulce!
- Te puedo hacer una pregunta.- Me miro con esos ojazos azul celeste y con cara de no he roto un plato en mi vida. Lo cual me hizo recordar aquel pasaje de la película de Aladdin cuando Jazmín, hace lo propio con Ali. Y el genio, convertido en abeja, se le acerca al oído y le advierte a grito pelao. ¡PELIGRO, PELIGRO, PELIGRO! Y el como hipnotizado lo ignora. Aún siendo consciente del peligro que corría no me quedaba más remedio que concederle la pregunta.
- Claro, pregunta.
- ¿Por qué no tienes novia? Te he visto con más de una chica en Nosferatum y muchas veces abandonabas el local con ellas.
- Te estaba esperando a ti, jajaja. No en serio, no he conocido a ninguna que me llenase. Mira este es el portal de mi casa.- Bff, salvado por la campana, no era una gran respuesta pero bueno parece que me dejo salir del jardín con total tranquilidad.
- ¿Qué quieres tomar?
- Un té bien calentito. Estoy agotada. Qué salón tan bonito, me puedo sentar en el sofá.
- Jejejeje, claro por supuesto. Ponte cómoda.
Pues no se lo pudo tomar más al pie de letra, se puso tan cómoda que cuando vine de preparar el té dormía como un angelito. Fui a mi habitación a por un edredón nórdico y la tapé. Me senté en el butacón a contemplarla hasta que el sueño me gano la batalla.
Al mediodía un dulce despertar me esperaba, Cloe me dio un montón de besos mientras yo hacía como que me costaba despertar para recibir más y más besos.
- Lo siento, estaba muy cansada.
- No pasa nada.- La di un beso como signo de que quedaba perdonada. Parecía que lleváramos mucho tiempo juntos, existía una complicidad inexplicable.
|