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  • Viaje a Lisboa

    (by Dospassos)

    Lisboa.

    Cuenta la leyenda que fue fundada por Ulises quien llamó Olispo a la tierra donde el río Tajo, Tejo para los portugueses, se desangra vertiendo sus fértiles aguas en el océano atlántico. En el Castelo de São Jorge  se exhibe una exposición de la historia de la ciudad de Lisboa, que se denomina Olisponia. Hemos de advertiros de dos circunstancias cuando visitéis el castillo: una, hay una feria con música de todo tipo en directo, donde se mezclan nuevos creadores de moda, plateros, magos, publicidad de bebidas refrescantes, puestos de comida, tiendas que venden almohadas relajantes(huelen a cannabis), espacios chill-out, peluqueros alternativos… situados cada cual en pequeñas jaimas, creando una atmósfera entre medieval y festiva; y la otra, que cobran cinco euros por entrar y solo quedan en pie las murallas y las torres del castillo porque el terremoto de 1775 le derribó así como destruyó la ciudad,  dejando entre 70.000 y 100.000 víctimas a su paso, sintiéndose sus efectos en toda Europa, incluso en nuestra ciudad donde la torre de la catedral de Valladolid quedó gravemente dañada hasta que se desplomó en 1841,  y norte de África.
     Ocurrió tamaño suceso un el día de todos los santos de 1775. Sebastiao de Melo, primer ministro y posteriormente nombrado por el Rey Joao I como Marqués de Pombal reconstruyó la ciudad con grandes avenidas que fueron muy criticadas en su día por considerarse excesivamente grandes, a lo que respondía el Marqués con un “llegarán lás férias(días) que sean pequeñas”. Esa visión construyendo con vistas a 200 años por delante, permite que hoy día puedas moverte en coche por el intenso tráfico lisboeta con fluidez y siguiendo las señalizaciones en la calzada,  puedas llegar sin problemas a los puntos claves de entrada y salida de Lisboa.
    Por supuesto, lo anteriormente afirmado vale para la ciudad moderna. El barrio de Alfeme, el antiguo, es un complicado laberinto de calles estrechas, suelo empedrado incómodo, empinadas escaleras para pasar de una calle a otra, escandinhas, calles ora cortadas ora abiertas, un caos de cable encima de la cabeza que trasladan los tranvías sin prisa pero sin pausa y suciedad: edificios sucios, color negro, enmohecidos, calles con olor a orín. Una ciudad pensada para el turismo que no destina parte de esos ingresos a mantener la vistosidad de edificios como la catedral, cuyas partes laterales y la puerta de entrada dan auténtica pena. De toda esta mugre, destaca la blancura de las piedras de la  Iglesia de Gracia, una hermosa construcción, con símbolos cruzados, órgano impresionante y la imagen de una virgen con mantón negro que nunca habíamos visto.
     Dicen que antes del terremoto era la ciudad más bella del mundo; ahora es un regusto amargo, como la novia que te deja con lágrimas en los ojos diciendo que a ella le duele más que a ti. En cada pared cientos de anuncios de locales de fado y cena, con precios excesivos, parecido a nuestro tablao flamenco para guiris. Espectaculares las vistas desde el mirador de Sta. Lucía.
    Antes de Alfeme,  la visita comienza en la Plaza del Comercio y su Arco del Triunfo que da entrada al Barrio de Baixa desde la Rua Augusta. Cuando ésta se cruza con la Rua de Sta. Justa aparece ante nosotros un elevador de hierro de 45 metros de altura,  construido por Raoul Mesnier, natural de Porto, cuya imagen te traslada a la Torre Eiffel instantáneamente, construido para unir el Barrio de Baixa con el bohemio de Alto y con el de Chiado. Siguiendo Rua Augusta arriba llegamos a la medieval Plaza de Rossio, con el Teatro Nacional en el fondo,  y capitaneada por una estatua de Pedro IV, cuya autoría corresponde a Elias Roger, de la que se dice no ser el emperador de Brasil sino el fusilado de Querétaro, Maximiliano de México, cuya estatua debía llegar a Juárez y que quedó en Lisboa al conocer el capitán del barco que la llevaba el luctuoso hecho de la muerte del homenajeado; o como se dice por aquí, dieron el cambiazo. Es justo reseñar que hay estudios recientes que desmienten dicha historia.
    Cerca de la plaza, está la estación de ferrocarril de Rossío, con dos puertas maravillosas imitando el estilo manuelino en forma de herradura, y el inicio de la Av. Liberdade, una enorme avenida donde lo que más sorprendía era la falta de bullicio, pues apenas se veía gente, y los que se veían, éramos turistas( la oficina de turismo está en esta avenida). ¡Parecía la Gran Vía en “Abre los ojos”!
    Subiendo unas cuantas escaleras, los gemelos atestiguan la dureza de las mismas, llegas al Barrio Alto y  al mirador de San Pedro de Alcántara, donde puedes observar maravillosas vistas de la parte antigua de la ciudad, del Castillo de São Jorge y del puente del 25 de abril.
    Y esto es lo que nos dio tiempo a conocer durante el domingo y parte de la mañana del lunes. La otra parte de la mañana del lunes la pasamos en Bélem, enclave de la ciudad de Lisboa, y el lugar más hermoso de la misma. Es el recuerdo imborrable de la Portugal imperial, de la conquistadora, de la Portugal Grandiosa, de la arquitectura manuelina.
    Emerge de las orillas del Tajo la Torre de Bélem, de la que en el video hemos puesto dos imágenes, una de ellas prestada, para admirar su belleza. Es una fortificación defensiva que ha tenido distintos usos a lo largo de la historia. Solo un detalle, los lunes está cerrada y por ello no pudimos verla por dentro. A unos cincuenta metros, encontramos el Museo de la Marina y el monumento a los Soldados Caídos de Ultramar, que en sus paredes blancas están impresas cientos de nombres y custodiado por dos soldados de la marina portuguesa  erguidos, impolutos y con la barbilla mirando al cielo. En el medio una composición en hormigón y de formas triangulares dentro de una piscina que representa un lago. Te deja los vellos de punta. Siguiendo la ribera del río, que parece un paseo marítimo de lo enorme que es, el monumento a los descubridores, una gigantesca construcción de piedra blanca coronada por un mirador.
    A pocos metros y cruzando la avenida que lleva a la ciudad por el Puerto, el Centro Cultural de Bélem y el Monasterio dos Jerónimos, imperial arquitectura manuelina de la época de la Torre, con exposiciones en sus pasillos, y que es la sede de las bibliotecas de los ejércitos. En el video, las fotos interiores son prestadas, puesto que los lunes, segunda féria, también cierra.

    Durante nuestra breve estancia, residimos en Estoril, pueblo a 20 km de Lisboa, con playas, turistas y sede del famoso Casino. Mezcla de casas enormes y villas semi-abandonadas, hoteles desvencijados por fuera y aroma años mejores. Siguiendo la línea de playa, en media hora andando llegas a Cascais, ciudad cabeza de partido, mejor cuidada, con maravillosas villas a pie de playa, ingleses y franceses por todos los lados y principio del tren urbano Cascais-Estoril-Oreias-Carcavelos-Alges-Bélem-Cais do Sodré, estación a pie de río y en el centro de Lisboa. El recorrido dura 20 minutos, el tiempo que hay de frecuencia entre un tren y otro desde las 7H de la mañana hasta la 1:30H de la madrugada. Muy útil y que permite alojarte en un lugar tranquilo y con playa para conocer Lisboa y sus alrededores.

    A pesar de haber quedado un tanto decepcionados con la capital lusa, hemos de reconocer que bien merece una escapada, una visita para perderte entre os lusos, y soñar como sueña Lisboa con el mar.

     

     

     

     

     

    La canción que se escucha en el video se titula O Viramundo  que en esta versión la interpretan María Betania, voz, Toquinho y Vinicius da Morais música y coros, tres genios de la música brasileña que transforman en bossa nova una creación de 1965 de Gilberto Gil, actual ministro de Cultura de Brasil.

     

     

    Viramundo
    música e letra: Gilberto Gil
    música e letra: Capinan
    1965


    Sou viramundo virado
    Nas rondas da maravilha
    Cortando a faca e facão
    Os desatinos da vida
    Gritando para assustar
    A coragem da inimiga
    Pulando pra não ser preso
    Pelas cadeias da intriga
    Prefiro ter toda a vida
    A vida como inimiga
    A ter na morte da vida
    Minha sorte decidida

    Sou viramundo virado
    Pelo mundo do sertão
    Mas inda viro este mundo
    Em festa, trabalho e pão
    Virado será o mundo
    E viramundo verão
    O virador deste mundo
    Astuto, mau e ladrão
    Ser virado pelo mundo
    Que virou com certidão
    Ainda viro este mundo
    Em festa, trabalho e pão

    © Gege Edições Musicais ltda (Brasil e América do Sul) / Preta Music (Resto do mundo) / BMG Music Publishing Brasil LTDA.
    61347590


    Ficha técnica da faixa
    voz e violão: Gilberto Gil

    Merece la pena parar cinco minutos para escuchar una versión de la canción original, realizada por el propio autor doce años después de su creación. Rebosa de fuerza, florecen los juegos vocales del artista que se funden con el punteo extraordinario de la guitarra llenando de positivismo el ambiente donde se escuche.
    http://www.gilbertogil.com.br/sec_discografia_view.php?id=39

    La primera publicación de la canción la podéis escuchar aquí:
    http://www.gilbertogil.com.br/sec_discografia_view.php?id=1