Round 1 - Saiya
Verónica exhausta por el viaje realizado, se tumbo durante unos segundos en la enorme cama de la habitación del hotel.
Su cuerpo callo en los brazos de Morpheo dejándose arropar por el calor confortable de su alojamiento. Tras un par de horas, un estruendoso pitido perturbó su paz, haciéndola saltar de la cama con un brusco sobresalto.
Su teléfono móvil estaba sonando, rebuscó entre los enseres de su bolso con impaciencia, temiendo no contestar a una llamada que pensaba sería importante.
-¿Diga?- contestó tímidamente tras abrir la tapa.
-No dispongo de mucho tiempo, mañana a las diez de la noche la espero en la fuente de Central Park, venga sola.-
Tras este breve mensaje, la comunicación se corto. Su mirada quedo perdida al reconocer la voz de su interlocutor, que no había podido reprimir el nerviosismo que lo atormentaba.
Verónica recordaba al profesor Bewick, como un hombre serio, muy profesional y además, muy exigente en sus clases.
Sin saber muy bien porqué, había conseguido impresionarle con aquellas fotografías. Aun recuerda la expresión de su rostro cuando se las entregó.
Con cejas prominentes, una gran barba blanca, aunque no era demasiado mayor, su cara emanaba confianza hacia las personas que tenia a su alrededor.
Siempre iba vestido con un anticuado traje de pana marrón y una extraña corbata. Tres arrugas profundas en su frente le daban un aire intelectual, y unas finas gafas bifocales que siempre llevaba medio caídas le hacían mirar por encima de ellas a sus alumnos cuando daba la clase.
A la mañana siguiente, Verónica se despertó nerviosa por la cita que la acontecía por la noche, su seguridad se veía violada al pensar en adentrarse en el parque a tan tempestuosas horas, pero su curiosidad por saber que es lo que pasaba, era mayor que sus temores.
Seguía sin saber nada sobre las intenciones del profesor, pero esperaba que su insistencia tuviese una pequeña recompensa cuando al fin se reuniese con el.
Tras una ducha, Verónica salió de la habitación dispuesta a recorrer un poco de las calles de Manhattan, conociendo al gentío que recorría las calles absorto en ellos mismos, como fantasmas ajenos al mundo que les rodea.
Frente a ella se erigía el emblemático edificio Empire State, que siempre había deseado visitar. Cuando por fin llego a lo alto el miedo la invadió y no fue capaz de asomarse para ver desde la posición mas privilegiada, la gran ciudad que descansaba a sus pies.
Después de una breve visita turística, a media tarde volvió de nuevo a su alojamiento y encendió su ordenador a ver si podía averiguar algún motivo de la biografía del profesor, algún atisbo de algo que la ha llevado a recorrer miles de kilómetros para enfrentarse a algo que no alcanzaba a imaginar, algo que la indicase en que podía estar metido y la importancia de su presencia.
Tras no encontrar nada de relevancia se dispuso ha salir hacia el parque, para acudir a la cita telefónica que tenia con Bewick.
Salio temblorosamente de la recepción, y el portero amablemente la pidió un taxi que la recogía en la misma puerta del hotel.
-Lléveme a Central Park por favor. –
-Ahora mismo señorita. – El taxi se puso en marcha.
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