Round 1 - Saiya
Aquella experiencia vivida en tan lujoso lugar le llevo a reflexionar sobre quien era en realidad.
Su existencia hasta aquel momento había sido de un gris oscuro llamativo para el mundo, pero de un negro intenso para el suyo.
Paseando su desgana matinal, absorto en recuerdos de una vida soñada, se decidió que debería volver a ver a Patrick, necesitaba que la desdicha se desprendiese de el por unos instantes y vislumbrando la luz al final del túnel se decidió ir a al Poseidón Púb.
Pensando mas fríamente se dio cuenta de que si se presentaba tan de madrugada en su lugar de trabajo el ansia por verlo debería de enseñar su obsesión por el camarero, por lo que decididamente se dejaría caer con nocturnidad hacia tan dorado encuentro.
Mientras dejaba que el día pasase decidió conocer un poco el lugar sorprendiéndose de ver montones de banderas multicolor por todas partes lo que le llevaba a que nunca en la vida se había sentido tan a gusto con su sexualidad mostrando sus desmanes y sin necesidad de ocultarlo ante las miradas intolerantes de aquellos a los que había conocido en el pasado.
Los libros que asiduamente escribía dejaban mostrar la parte mas oculta de su sombría condición que tan malos recuerdos le traía ya que incluso desde pequeño dejo de jugar al fútbol en el patio del colegio para jugar con las Barbies de aquellas pocas mujeres que le hacían caso.
Se le decía que era un fracasado pero en el fondo los maltratos recibidos eran la envidia de aquellos cobardes que no se atrevían a hablar con las mujeres por miedo a posibles rechazos de su parte y ya que el se codeaba constantemente con ellas, con motivos bien diferentes a los que tenían el resto de sus compañeros.
Llego la esperada noche y se dejo caer por el Poseidón. Se acerco a la barra y pidió un Malibu con piña al adonis al que había ido a ver. Con una mirada cómplice le sirvió la copa y enseñando la lengua con la boca abierta se dispuso a dar el primer sorbo a tan dulce néctar. Acto seguido se dispuso a pagar la consumicion ante la mirada negativa de Patrick el cual agradeció su presencia con un gesto agradecido.
Después de varios tragos la noche fue llegando a su fin y José espero a que su particular gladiador terminase su turno en el bar.
Unos minutos mas tarde le vio aparecer por el fondo de la calle acompañado de una prominente presencia femenina colgada de su brazo y después de una crítica mirada se dio la vuelta para desaparecer en la penumbra de la noche.
A José le dio un vuelco el corazón y lleno de rabia se decidió marcharse a casa preguntándose el porque de aquella inesperada acción, paseando por las calles de la isla frustrado y desesperado se topo con Petros dormitando placidamente.
Ave singular y mito de todo aquello que representa la famosa isla Mikonos fue objetivo de la ira de José que de una patada lo mando dos metros mas allá de donde se encontraba dejándolo tirado pagando las desdichas de su agresor, culpable de un desengaño que trasladaba de su lugar de procedencia a los fantasmas de su pasado.
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