Round 2 - Saiya
A José le interesaba mucho conocer las costumbres de la gente de aquel lugar por lo que le pidió a aquel amable señor que le contase mas cosas sobre la isla.
Este se presento se llamaba Francis e invito a José a tomar un café en la cofradía de pescadores.
Aquel lugar era enorme y tenia a los lados montones de capturas de ejemplares de peces anormalmente grandes de por lo menos un centenar de especies.
Al fondo de frente un ejemplar de tiburón tigre abría sus fauces con la advertencia de no respetar el mar con sus aguas tempestuosas y traicioneras que ya a más de unos cuantos amigos se había tragado.
Charlaron amigablemente José y Francis que así era como se llamaba su nuevo amigo y este le contó las costumbres de la isla, sus historias y comidas típicas de allí.
Una hora más tarde y cinco cervezas después, llego el momento de que Francis se fuese a faenar el atún con la noche caída.
El atún es rico en las aguas griegas y el mejor momento para pescarlo es cuando la noche esta en su mayor apogeo, ya que faenando con un foco el atún sube hacia la superficie guiado por la luz en busca de comidas y ahí es cuando los pescadores aprovechan para lanzar los cebos y las redes.
Al día siguiente por la tarde José se dirigió de nuevo hacia la cofradía a ver si veía a Francis de nuevo y poder charlar de nuevo un ratillo con el.
El la cofradía José se encontraba como en casa ya que los pescadores acaban demasiado cansados como para juzgar a la gente, además que había auténticos ejemplares de hombres aguerridos sin camiseta hablando del trabajo y bebiendo licores.
Al fondo justo debajo del tiburón tigre se encontraba Francis sentado con una cerveza encima de la mesa y un montón de ganchos doblados para reparar y poner de nuevo en los arpones.
Al principio no quería molestar a su nuevo amigo porque evidentemente se le veía ocupado pero cuando este alzo la vista y vio a José en la barra pidiendo lo llamo y lo invito a sentarse con el.
Casi sin darse cuenta volvió a llegar la noche a la isla pero la complicidad que estaban alcanzando los dos fornidos muchachos era ya muy fuerte como para separarse así como así.
Francis invito a José a acompañarlo durante la noche a faenar. Mientras se alejaban de la costa se preparaba la cena para los marineros, recogiendo fuerza para una larga noche de trabajo.
Bajaron a un gran camarote que había en el centro del barco, se sentaron los dos en una gran mesa y se empezó a servir la comida a la tripulación la cual estaba compuesta por una ensalada y un poco de salmón cocido y acompañado de salsa de yogur.
José no comió mucho debido a que el movimiento del barco lo mareaba, ayudado por la cerveza que había estado tomando, además las nauseas producidas por el fuerte olor a pescado que emanaba del barco le encogieron el estomago.
Paso la noche y la captura no había ido demasiado bien y se veía a Francis con rostro preocupado. José se sentó junto a el para intentar calmarle y animarlo un poco y Francis le contó que al día siguiente libraba y que le gustaba pasar la noche en un Púb. muy conocido de la isla, al cual José decidió acompañar la siguiente noche.
Después del desayuno en la cofradía los dos compañeros marcharon a dormir un poco.
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