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  • Batalla de Gallos
  • Round 3 - Saiya

    Llego la noche y José estaba a punto de involucrarse en lo que seria la aventura más alucinante de su vida. Jamás había sido arriesgado para nada, en toda su vida aquello que hacia era perfectamente meditado, estudiado desde todos los puntos de vista antes de que aquello que hiciese saliese mal.
    José no toleraba los fracasos y eso que ya había sufrido unos cuantos, toda su existencia era un fracaso, pero su viaje a la isla le hizo por fin pensar en otra cosa, en que se podía encauzar la vida de una forma mas positiva, de una forma mas divertida y aceptando todo aquello que le venia y que fuese inesperado, se dio cuenta de que de esta forma la vida para el era mucho mas placentera y mucho menos frustrante.
    Llego al armario ropero y Eligio para ponerse la ropa más discreta que tenia de la poca que había llevado para el viaje.
    Estaba claro que intentaría pasar totalmente desapercibido, ya que aunque apenas llevaba tiempo en la isla en el club Poseidón lo conocían más que de sobra.
    ¿Seria verdad que Francis era un narcotraficante?, se paso toda la noche con el en el barco y lo único que había visto eran peces, claro que tampoco Francis le bajo a las bodegas si no que al único sitio que le llevo a excepción de la cubierta de proa era a su camarote para que mirase hacia la popa.
    Entro José en el bar dispuesto a convertirse en un héroe, aunque le costo cuatro vueltas a la manzana, pero estaba dispuesto a desenmascarar aquella banda de mafiosos y drogadictos que operaban en Mikonos.
    Se lanzo hacia la barra y lo primero que vio fue a Patrick detrás de ella agachado recogiendo unas flores que tenía para la acompañante que vio aquella noche.
    Cuando pidió su Malibu de rigor Patrick ni siquiera se digno a servírselo y envió a un camarero a que se lo pusiera encima de la barra.
    15 minutos más tarde entro Francis por la puerta con tres de los miembros de su tripulación. Este saludo a José que se quiso esconder para que no le viese pero era evidente que fue demasiado tarde.
    Sin que este se diese cuenta ya se había colocado a su lado, pidió una ginebra con tónica y la dejo encima de la barra.
    José le pregunto que adonde iba y este le contesto que tenia algo que hacer pero que en cinco minutos estaría de nuevo con el.
    Era el momento de actuar. Disimuladamente se acerco a Francis con el micrófono que le había colocado la policía, dispuesto a grabar todo lo que dijesen, pero se encontraba demasiado lejos para que lo pudiese grabar.
    Se decidió pasar al plan B que no era ni mas ni menos que hacer unas fotos donde se viese que se estaban pasando la mercancía y justo cuando las hubiese echo daría la señal para que entrasen a detenerlos.
    Con las fotos echas José dio la señal. ¡Zambomba! Y la policía irrumpió en el local como una exhalación.
    A Francis casi no le dio tiempo a reaccionar pero Patrick saco de debajo de su camisa una pistola y se produjo un tiroteo.
    La gente del bar huía despavorida a trompicones hacia las salidas de emergencia pisoteando todo y a todos los que se pusiesen en su camino.
    Después de dos interminables minutos la policía se hacia con Patrick y lo metió en un furgón, el ruido se despejo y la humareda producida por los disparos se marcho por las aberturas de los ventanales del local.
    Lo único que quedo tras el jaleo fueron dos cuerpos tirados en el suelo uno junto a otro. El de Francis tiroteado por su comprador Patrick y el de José que no consiguió escapar a tiempo de los disparos de la policía. Seguro que ahora sus libros serán más leídos que nunca en su vida, pero jamás se leerá la historia de su muerte.